Es una sensación que llena de alegría cuando uno de verdad puede decir:
«Voy a recoger algo para el almuerzo».
Y entonces caminas unos pocos metros y te encuentras en un terreno verde, donde hay pequeños tesoros escondidos por todas partes. Eso es precisamente lo que vivimos una y otra vez aquí, en nuestra finca (Maranatha Tenerife): hierbas silvestres, flores comestibles y plantas que antes ni siquiera teníamos presentes de forma consciente.
Nuestra querida voluntaria de Workaway, Marianne, volvió a abrirnos los ojos a todo ello. Nos mostró aún más plantas que crecen con total naturalidad entre nosotros, pero que no llegan con la misma naturalidad al plato. Desde entonces, nuestra ensalada de hierbas silvestres es todavía más colorida, más aromática y, de alguna manera, todavía más «viva».
Por qué las hierbas silvestres resultan hoy tan interesantes
Las plantas silvestres suelen tener un sabor más intenso que las lechugas cultivadas. Y hay una razón para ello: muchas hierbas silvestres producen de forma natural más sustancias amargas, aceites de mostaza, polifenoles y flavonoides, sustancias que protegen a la planta (y que también son interesantes para nosotros desde el punto de vista nutricional). En la investigación, estas sustancias vegetales se estudian, entre otras cosas, en relación con los procesos inflamatorios y el estrés oxidativo.
Naturalmente, una ensalada no es una terapia, pero la comida no solo debe «llenar», sino nutrir. O, como lo expresó el médico griego Hipócrates hace unos 2.400 años:
«Que tu alimento sea tu medicina y que tu medicina sea tu alimento».
Nuestra ensalada de la finca: naturaleza + un poco de color
Nos encanta disfrutar de la buena comida, y así es exactamente nuestra ensalada:
- Base: lechugas cultivadas de nuestros bancales + a menudo un puñado de pamplina como «relleno suave».
- Toque especiado: rúcula (de sabor intenso y picante).
- Hojas silvestres y flores: según lo que ofrezca el terreno en ese momento.
- Fruta en la ensalada: con nosotros casi siempre está presente
– physalis (aquí crece abundantemente durante todo el año en pequeños arbustos)
– naranjas (tenemos dos naranjos adultos, y sí, eso es un lujo 🧡)
– fresas (aquí crecen durante todo el año). - Verduras de temporada: zanahorias (en invierno), pepinos y pimientos (en verano).
- Hierbas aromáticas: perejil y, desde hace un tiempo, también cilantro.
El resultado es un poco diferente cada vez, pero casi siempre es incomparablemente delicioso.
Hierbas silvestres y plantas comestibles de nuestro terreno
A continuación encontrarás nuestros «tesoros del terreno» en forma de pequeñas fichas: sabor, uso y lo que resulta interesante desde el punto de vista nutricional (sin promesas de curación).
Pamplina (Stellaria media)
Sabor: suave, fresco y jugoso
Cómo la utilizamos: como base de la ensalada o finamente picada como «refuerzo verde»
Lo interesante: la pamplina se describe como una hierba silvestre comestible que contiene, entre otras cosas, vitaminas y minerales, así como diversas sustancias vegetales.

Bolsa de pastor (Capsella bursa-pastoris)
Sabor: cuando es joven, suave o ligeramente especiado
Cómo la utilizamos: cortamos las hojas jóvenes en trozos pequeños para complementar la base
Lo interesante: flavonoides y ácidos fenólicos = importantes sustancias vegetales secundarias con diversos efectos saludables, basados principalmente en sus propiedades antioxidantes, antiinflamatorias y protectoras de las células.

Cerraja (frecuentemente especies de Sonchus)
Sabor: cuando es joven, suave; más tarde, claramente amargo
Cómo la utilizamos: en pequeñas cantidades en la ensalada (o solo las hojas muy jóvenes)
Lo interesante: flavonoides, alcaloides, terpenoides y saponinas = antioxidantes, antibacterianos, antiinflamatorios, reductores de la presión arterial y mucho más.

Llantén mayor (Plantago major): hojas jóvenes
Sabor: intenso y verde, ligeramente áspero; las hojas jóvenes recuerdan un poco a los champiñones
Cómo lo utilizamos: cortamos finamente las hojas jóvenes
Lo interesante: mucílagos, taninos, ácido silícico, vitamina C, zinc y provitamina A = antiinflamatorio, cicatrizante, antibacteriano, desinfectante, hemostático y calmante de las irritaciones.

Hinojo silvestre (Foeniculum vulgare): hinojo de semillas, no hinojo de bulbo
Sabor: muy intenso a anís (¡una explosión de sabor!)
Cómo lo utilizamos: solo los brotes muy jóvenes y con moderación; unas pocas puntas son suficientes
Lo interesante: el (trans-)anetol es el principal principio activo del aceite esencial; es responsable de su efecto antiespasmódico, expectorante y antimicrobiano.

Ortiga muerta (por ejemplo, Lamium purpureum): flores moradas
Sabor: las flores son suaves; las hojas, más verdes y ásperas
Cómo la utilizamos: las flores como detalle visual y las hojas finamente picadas
Lo interesante: taninos: astringentes, hemostáticos y analgésicos; mucílagos: calman las mucosas irritadas (boca, intestino y vías respiratorias); flavonoides y aceites esenciales: antiinflamatorios, expectorantes y desinfectantes; vitaminas C y B: fortalecen el sistema inmunitario y favorecen el metabolismo; aucubina, potasio, zinc y ácido silícico: contribuyen al bienestar general.

Diente de león (Taraxacum officinale)
Sabor: amargo e intenso
Cómo lo utilizamos: hojas muy jóvenes o bien mezcladas con hierbas suaves
Lo interesante: sustancias amargas (lactonas sesquiterpénicas), triterpenos (por ejemplo, taraxasterol), flavonoides, ácidos fenólicos y altas concentraciones de potasio, responsables de sus efectos colerético, diurético, estimulante del apetito y antiinflamatorio; también resulta interesante contra las proteínas spike.

Caléndula (Calendula officinalis)
Sabor: ligeramente áspero (los pétalos)
Cómo la utilizamos: los pétalos como decoración comestible, pero con carácter
Lo interesante: las flores contienen flavonoides (por ejemplo, quercetina), carotenoides, triterpenoides (por ejemplo, ésteres de faradiol), saponinas y alantoína; su uso medicinal suele ser sobre la piel, es decir, «tópico», pero nosotros la utilizamos en la cocina.

Capuchina (Tropaeolum majus)
Sabor: especiado, picante y con un toque a pimienta
Cómo la utilizamos: hojas y flores, para ese «toque de mostaza»
Lo interesante: el «aceite de mostaza» que contiene tiene efecto antibacteriano, antiviral y antifúngico; ¡planta medicinal del año 2013!

Un extra del huerto
Rúcula (Eruca sativa)
La rúcula aporta la nota picante y, en la literatura, se describe como una planta de hoja interesante, entre otras cosas, por sus glucosinolatos.

Physalis o uchuva (Physalis peruviana)
Nuestros pequeños tesoros de vitamina C: en distintos trabajos, el physalis se describe como rico en nutrientes (entre ellos, vitamina C, fibra y sustancias vegetales, dependiendo de su madurez y cultivo).

Nuestra receta sencilla: ensalada de hierbas silvestres de la finca
Para una ensaladera grande (2 personas, en cantidad abundante):
- 2–3 puñados de lechuga base.
- 1–2 puñados de pamplina.
- Según lo que te atrevas y la cosecha: un poco de diente de león, cerraja y llantén mayor (¡jóvenes!).
- Unas pocas puntas de hinojo.
- Flores: ortiga muerta, caléndula y capuchina.
- 1 naranja (en gajos sin piel) + un puñado de physalis, o manzana + uvas.
- Verduras de temporada: zanahoria, pepino o pimiento.
- Hierbas aromáticas: perejil (y, si hay, cilantro).
Aliño (nuestro clásico):
- Aceite de oliva.
- Zumo de limón o un poco de zumo de naranja.
- Sal y pimienta.
- Opcional: 1 cucharadita de mostaza (combina de maravilla con la capuchina).
Consejo: combina siempre lo amargo (diente de león, cerraja más madura) con hojas suaves; así el sabor queda equilibrado.
Indicaciones para la recolección
Las hierbas silvestres son maravillosas, pero exigen cuidado:
- Come únicamente aquello que puedas identificar con total seguridad.
- No recojas en lugares contaminados (bordes de carreteras o superficies que puedan haber sido fumigadas). En nuestra finca puedes recoger sin preocupación 😍
- Prueba primero cantidades pequeñas (por posibles alergias o intolerancias).
- En caso de embarazo, enfermedades crónicas o medicación, ten especial cuidado o consulta a tu naturópata o médico.
Una indicación importante de Maranatha Tenerife
Aquí compartimos experiencias personales e ideas prácticas sobre alimentación, estilo de vida, movimiento y equilibrio emocional. Nuestros retiros en la finca te ofrecen un marco para desarrollar hábitos saludables bajo tu propia responsabilidad, a tu ritmo, en la naturaleza y, si lo deseas, en comunidad.
No somos médicos, naturópatas ni terapeutas, no realizamos diagnósticos ni ofrecemos tratamientos médicos. Nuestros contenidos y propuestas no sustituyen el tratamiento médico ni incluyen promesas de curación. Si tienes algún problema de salud, te recomendamos expresamente que planifiques tu retiro en coordinación con tu naturópata o médico. Con tu consentimiento, estaremos encantados de colaborar con ellos de forma complementaria y de apoyo.
Para terminar
Nuestro terreno está realmente lleno de tesoros. Y cada vez que salimos a buscar el almuerzo, esto nos recuerda algo muy sencillo:
Dios provee, a menudo en silencio, sin llamar la atención, pero de una manera asombrosamente concreta. (Y no te preocupes: con nosotros nadie tiene que ser «religioso» para sentarse a la mesa).
¿Te apetece vivirlo una vez por ti mismo?
Si quieres salir de la rutina durante unas semanas para reorientarte y poner en práctica hábitos saludables, no dudes en ponerte en contacto con nosotros. Es posible alojarse aquí durante todo el año (previa consulta).